El pesto, como la gran mayoría sabéis, es una salsa típica y originaria de la Liguria (Italia).
La palabra "pesto", viene del genovés "pestare", que significa moler o machacar en un mortero, que es como bien se debe hacer.
El pesto clásico es el genovés, a base de albahaca, piñones, ajo, parmesano, y aceite de oliva, eso en su preparación más tradicional. Y partir de esto sus derivaciones son múltiples, conservando en la mayoría de los casos, el queso -pecorino, parmesano, u otro tipo de queso seco...-, el ajo, algún fruto seco, el aceite, y el verde que lo aportará siempre en forma de hoja de alguna planta aromática, aunque también los hay de otros colores, como este pesto rojo que hizo no hace mucho mi socia Juana.

En otra ocasión haremos el clásico pesto genovés, que es el más mundialmente conocido. Pero hoy haremos este, que en su día vi en el genial blog de Mar y Javier, Gastronomía & Cía, y aprovechando que tenía todo lo necesario, no perdí la ocasión para ponerme con él. Eso sí, de "pestare" nada! todo a golpe de picadora, complicaciones las justas, vamos! :)

Ideal para acompañar un buen plato de pasta, carnes rojas, y alguna que otra sopa. Probadlo porque es una delicia.


Ingredientes
  • 20 gr de rúcula.
  • 40 gr de avellanas tostadas.
  • 2 dientes de ajo.
  • 25 gr de parmesano rallado.
  • Sal.
  • Aceite de oliva.
Preparación

En una picadora ponemos la rúcula, las avellanas -sin piel-, los dientes de ajo pelados -sin el germen-, una pizca de sal, y un chorro generoso de aceite.

Picamos todo durante unos segundos y vemos si necesita más aceite, añadiéndolo poco a poco hasta conseguir la textura deseada.

Una vez conseguida, lo pasamos todo a un bol, añadimos el parmesano rallado, y mezclamos con una cucharilla. Si es necesario añadimos un poco más de aceite y removemos.