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16 septiembre 2013

Aceite de ceniza


Algo que faltaba por estrenar en "las salsas de la vida", son los aceites aromatizados.
Ideales al igual que las salsas para aportar un toque diferente en nuestros platos.

Para hacer este tipo de aceites es mejor utilizar un aceite de oliva {sin ser virgen extra} de buena calidad. El virgen extra ya de por sí es muy fuerte, y lo que nos interesa es que los sabores de lo que metamos dentro, se noten. Así que utilizaremos un aceite de oliva suave de buena calidad.

Y para empezar, me he decidido por este picante y original aceite de ceniza de Bruno Oteiza.

Ya veréis mientras se hornea el puerro y las cayenas como se respira picante que se nota hasta en la garganta! toda una experiencia.

Ideal para "regar" ligeramente cualquier tipo de carne o pescado hechos a la plancha, o como yo en este caso sobre unas tostadas de pan recién pasadas por la parrilla.

Ingredientes 
5-6 hojas de puerro.
5 cayenas.
3 dientes de ajo.
Aceite de oliva suave.

{las cantidades son aproximadas para utilizar con unos 220 ml de aceite}


Preparación
Primero doraremos ligeramente en una cazuelita los dientes de ajo pelados y enteros. Cuando empiecen a tomar color, apartamos la cazuela del fuego, y los dejamos unos minutos dorándose.
El aceite de cocinar los ajos, no lo utilizaremos para rellenar la botella.

En la bandeja del horno ponemos las hojas de puerro lavadas y secas.
Encima de una de ellas ponemos las cayenas. {al gusto, cuantas más... más picará}

Precalentamos el horno a máxima temperatura solamente con el gratinador, y ponemos la bandeja con las hojas de puerro y las cayenas en la posición más alta del horno.
Dejamos que se horneen durante unos diez minutos aproximadamente, o hasta que veamos que se han quemado por completo las hojas de puerro.

Ponemos las hojas de puerro y las cayenas {quemadas} en un mortero y las machacamos hasta hacerlas ceniza.

En una botella, ponemos los dientes de ajo, echamos las cenizas, y rellenamos con aceite de oliva.
Agitamos bien, y lo dejamos reposar al menos durante 20 días antes de consumirlo, dándole un meneíto de vez en cuando. Al final, al estar en reposo, la ceniza se irá acumulando en el fondo de la botella.

Pasado este tiempo, colamos el aceite y lo pasamos a otra botella.
Nos quedará un aceite aromatizado y ligeramente manchado por la ceniza.

Probadlo, os aseguro que es una auténtica delicatessen!