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02 febrero 2015

Salsa de coliflor





Una ciudad. Londres, cada vez que voy es una ciudad diferente, no dejas de redescubrirla.

Una película. Imposible quedarme con una, aquí y ahora te diría que la trilogía de Linklater, creo que me sé los tres guiones de memoria ;)

Una canción. Ocurre lo mismo que con las películas, no puedo elegir, además con la música soy de las que creo firmemente que hay una canción para cada día de tu vida, para cada emoción, para cada situación. Últimamente no me quito de la cabeza ‘Someday we’ll know’ de New Radicals.

Un héroe de la infancia. Nunca he tenido héroes

Un viaje deseado. Canadá.

Una virtud. La constancia.

Un defecto. La auto-exigencia.

Un hobby. La música.

Un deporte. Nunca he sido deportista, camino a diario y el único que disfruto viendo en televisión es el tenis.

Un vicio. El queso.

¿Qué te hace sonreír? Mi perro.

¿Qué te llevarías a una isla desierta? Un botiquín.

¿Con qué personaje histórico te identificarías? Por suerte o por desgracia no he protagonizado (aún ;) ) ningún momento por el que pueda identificarme con algún personaje histórico.

Una frase. Vive y deja vivir.

Tu mejor momento del día. Cada mañana, cuando me despierto.

Nunca te olvidas de... llevar el móvil.

¿A qué dedicas tu tiempo cuando no estás blogueando? Curiosamente solo “blogueo” cuando escribo mis entradas semanales. El resto del tiempo es cierto que lo dedico en gran parte a navegar por la red, estoy permanentemente conectada, creo que lo mío ya roza la adicción. Leo mucho y de mil temas que nada tienen que ver con la gastronomía. Tengo además la suerte de ser bilingüe, lo cual me facilita el acceso directo a puntos de vista de otras sociedades en todos los temas.

¿Por qué "Ytreats"? El blog nació en 2011 con el nombre Yoya’s treats, ya que desde que nací, en mi familia, y con los años también mis amigos más cercanos me llaman Yoya. Me gustaba el concepto de treats en su acepción de sorpresa, de capricho que te das a nivel culinario. En primavera del pasado año un ex-concursante de Gran Hermano se dirigió a mí para informarme que tenía registrado legalmente el nombre de Yoyas (en todas sus versiones, con o sin apóstrofe) y que no podía utilizarlo, de ahí que tuviera que cambiar el nombre. No quería perder en lo posible la identidad y mantuve la “Y”. Ahora, si lo leemos en inglés, fonéticamente suena a pregunta: Why treats? ¿Por qué sorpresas? Fácil: ¿a quién no le gusta encontrarse algo agradable y que no espera cuando se sienta a una mesa?

Una receta dulce. Las galletas de sirope de arce. Me vuelven loca.

Una receta salada. Otras galletas, pero esta vez de roquefort y nueces.

Tu desayuno ideal. Fruta y un buen muesli con yogurt natural.

Tu plato preferido. Cualquiera que lleve pescado.

Tu salsa preferida. Complicada elección, me pierde la Remoulade. Siempre que vengo de Dinamarca me traigo varios botes, por mucho que la he intentado hacer en casa, utilizando mil y una recetas, no sabe igual.

Tu bebida preferida. Podría quedar estupendamente si te dijera, el agua. Pero no nos engañemos, me pierde un buen vino blanco.

Tus tres quesos favoritos. ¿Pero… quién te había chivado el tema quesero antes de este test? ;) Comté, Stilton y la Torta del Casar.

El bocata de tu niñez. Mantequilla con chocolate con leche Elgorriaga. Un clásico, y así estaba yo de “hermosota”. ¡Qué tiempos aquellos!

Tu bocata preferido en la actualidad. Cheddar maduro, manzana Granny Smith y pavo. No hay quien supere eso por ahora.

Tu ingrediente fetiche. Si te digo que el queso… ¿me crees?

Un utensilio imprescindible en tu cocina. Buenos cuchillos.

Un plato que no hayas probado y que le tengas ganas. Todos aquellos que me estén esperando allí donde viaje. Si hay algo que me gusta cuando salgo de casa, es probar la cocina autóctona.

Un libro de cocina. Creo que hoy en día hay exceso de libros de este tipo. Casi cualquiera puede publicar uno, otra cosa es que merezcan la pena. Por ello me quedo con el que para mí es el clásico por excelencia, “La Cocina Completa” de María Mestayer, Marquesa de Parabere. Sin fotos, sin “distracciones”, solo texto y cocina en estado puro.

Un restaurante. En mi ciudad, Lvgaris.

Un chef. No he estado en tantos restaurantes de chefs de renombre como para tener criterio y poder elegir uno.

Un blog nacional. El único blog que ha logrado “engancharme” ha sido el de Isabel Pérez, “Aliter Dulcia”. Cada entrada era una gozada, una lección de arte, de historia o de ambas. Gijón ha ganado un establecimiento estupendo pero la blogosfera ha perdido un blog maravilloso que espero resurja pronto.

Un blog extranjero. De nuevo, es imposible elegir solo uno cuando  cada semana suelo descubrir un par de ellos realmente interesantes. No somos conscientes de las maravillas que hay “ahí fuera”.

Un blogger. Tres: Miriam y Estíbaliz, “Mensaje en una galleta” y Belén Casal “Cupcakes a gogó”, sin las cuales mi blog hoy por hoy no sería el que es.

¿Le quieres dedicar esta salsa a alguien en especial? A todas aquellas personas que visitan y dejan comentarios en blogs que, como el mío, no tienen otra pretensión más que la de servir de entretenimiento a quien quiera pasarse a verlo.




Cuando Tito me propuso ser “salsera” y me puse a navegar en el índice de salsas ya publicadas, reconozco que tuve más de un momento 'Oh my God!’ al ver que toda aquella que se me ocurría, incluso la Remoulade danesa, estaba ya ahí, escrita, descrita y con sus fotos. Por ello, antes de desesperar, decidí recurrir a mi oráculo gastro, mi madre, quien con ayuda de su archifamoso “libro rojo” (no sé  qué fue antes si la gallina, el huevo o el libro rojo de recetas manuscritas de mi madre) me sugirió la receta que os propongo. Se trata de una salsa muy sencilla de elaborar, y que acompañando a un buen pescado o a un plato de pasta os garantizo que sorprende a todo el que la prueba.








¿Qué necesitamos?
-Una coliflor pequeñita, aproximadamente de medio kilo.
-Un litro y medio de buen caldo de pollo.
-Una cebolla grande.
-Dos dientes de ajo.
-175 mililitros de leche entera.
-Sal.

¿Cómo hacemos la salsa?

1. Ponemos a hervir el caldo en una cacerola. Cuando rompa a hervir, le añadimos la coliflor en floretes, con el menor resto posible de tallo y una vez que vuelva a hervir el caldo, cocemos la coliflor unos 10-15 minutos, hasta que esté blandita.

2. Mientras se cuece la coliflor, en una sartén vamos rehogando la cebolla cortada en aros finos junto con los ajos bien picaditos hasta que todo ello se dore bien.

3. Una vez cocida la coliflor, la escurrimos bien reservando unos 125 ml de caldo en una taza, que usaremos en la salsa.

4. En la Thermomix, robot de cocina o si no disponéis de ellos, en un recipiente apto para utilizar la batidora de mano, ponemos la coliflor escurrida, la cebolla y el ajo bien rehogados, la leche, el caldo que hemos reservado y la sal, triturando todo ello hasta obtener la textura que más nos guste. A mi me gustan las salsas espesas, con cuerpo, que tengan texturas, así que la trituré hasta dejarla como se ve en las fotos.

Si os animáis a hacerla con pasta, os recomiendo que una vez añadida la salsa a vuestra pasta favorita, utilicéis un buen parmesano, ya que le va de lujo, y si la tomáis con un buen pescado, nada mejor que un hilito de buen AOVE sobre la salsa para darle el toque definitivo.






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