Investigando un poquito sobre esta salsa he podido comprobar que existe desde muy antiguo, al parecer en época romana ya se molían granos de mostaza y se dejaban macerar en vino. También se empleaba para hacer cataplasmas y de ese modo curar algunas afecciones  como tos o resfriados (cosa que iría muy bien estos días en mi casa!). En los años medievales ya comenzó a consumirse un preparado muy similar al que ahora conocemos para acompañar carnes (supongo que el fuerte sabor disimulaba que la carne no estaba en un perfecto estado!).

Si bien la mostaza más conocida suele ser la de Dijon Francesa, también existen mostazas más suaves, como por ejemplo, la Inglesa, Americana, o Alemana. Cada una con sus características y para mi gusto todas deliciosas.

En mi primer encuentro con esta salsa he estado buceando en muchas páginas y recopilando un poco de aquí y un poco de allá. De sabor más suave y dulce que la mostaza de Dijon me ha gustado bastante el toque que le aporta la miel.
Recomiendo a quien se anime a hacerla que modifique ligeramente los ingredientes a medida que la vaya haciendo para de ese modo conseguir el sabor que más le guste... así lo hice yo, y por cierto!, seguiré investigando el maravilloso mundo de la mostaza!.




INGREDIENTES PARA UN FRASCO DE 300ML:

  • 125 gr de semillas de mostaza blanca (existen diferentes clases de mostaza, la blanca, morena y negra )
  • Entre 100 y 150 ml de vinagre de vino blanco (yo empleé un vinagre aromatizado a la fruta de la pasión, lo que le dio un sabor más afrutado).
  • 50 ml de aceite de oliva suave.
  • 150 ml de agua mineral.
  • Entre 50 y 70 gr de miel.
  • 1 cucharadita de sal.
  • 1 cucharadita de cúrcuma en polvo.



PREPARACIÓN:

Introducir las semillas de mostaza en un recipiente, cubrir con el vinagre y dejar macerar toda una noche como mínimo, o un día como máximo.

Introducir las semillas junto con el vinagre (en caso de que no haya sido completamente absorbido) y el agua en el vaso de un robot. Triturar lo más finamente posible. Para los que tengan una TX estoy segura que será mucho más fácil y les quedará mucho más fino. Mi pequeño robot no pudo hacer más :).

Añadir el aceite poco a poco a la vez que seguimos triturando. Una vez completamente incorporado y aún con el motor en marcha, incorporar la miel, sal y cúrcuma.

Triturar todo el conjunto hasta que la salsa esté lisa y bien ligada.

Introducir en un frasco bien limpio y cubrir con un poquito de aceite para evitar la oxidación. No os puedo decir cuanto tiempo dura porque la hice hace solo unos pocos días, pero a día de hoy y habiendo pasado casi una semana aún está perfecta.