NUEVO ►

15 octubre 2012

Salsa bechamel


La salsa bechamel es una "salsa madre", base de muchas otras salsas, que más adelante veréis publicadas en este mismo espacio. Entre esas salsas "hijas" -o variantes- de la bechamel, las más conocidas son la Salsa Mornay (añadiéndole queso), la Salsa Villeroy (empleada en los rebozados de algunos platos), o la Salsa Thermidor (con su puntito de vino blanco y mostaza, que combina a la perfección con pescados y mariscos).

Pero hoy centrémonos en la Bechamel básica...

Se utiliza para muchísimos platos.... gratinados de pasta tales como lasaña, canelones, etc... croquetas, e incluso para enriquecer algunas sopas y cremas ayudándolas a que liguen mejor. Según la utilización que le vayamos a dar a esta salsa, la haremos más o menos espesa, simplemente añadiendo más o menos harina a la mezcla.

Hoy en Las salsas de la vida, una preparación de la salsa bechamel, fácil, limpia, y sin complicaciones.

Hasta hace muy poco, aquí en esta casa, se preparaba de otra manera. En un recipiente se derretía la mantequilla y después se rehogaba la harina en ella. A continuación añadíamos la leche y había que estar removiendo un montón de tiempo hasta que espesaba, corriendo el peligro de encontrarse algún grumilllo de harina al no disolverse bien, e incluso notar cierto sabor a harina una vez acabada la preparación.

Con este nuevo descubrimiento, -al menos para nosotros-, haremos una bechamel mucho más sencilla, más rápida, y también mucho más ligera al no llevar tanta mantequilla. Y el resultado final os aseguro que no puede ser mejor. Gracias a nuestra amiga Elena por la genial receta!!!

Ingredientes

1 litro de leche.
1 cucharada de mantequilla.
4-5 cucharadas de harina (según la textura que queramos).
Nuez moscada.

Preparación

Reservamos un vaso de leche, y echamos el resto en una cacerola a hervir con la cucharada de mantequilla, y una pizca de nuez moscada, al gusto! (foto 2).

Mientras hierve la leche disolvemos las 4 cucharadas de harina en el vaso de leche que teníamos reservado con la ayuda de un tenedor (foto 1).

Cuando comience a hervir, bajamos el fuego, y añadimos a la cacerola el vaso de leche con la harina ya diluida, y removemos hasta que espese (foto 3).

Según para lo que la utilicemos podremos salpimentarla al gusto. Y si es para utilizar en una lasaña o en unos canelones.... no dudéis en ponerle un buen toque de orégano!