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06 marzo 2014

Mantequilla Maître d`Hôtel



Hoy en Las salsas de la vida, la primera de las mantequillas aromatizadas o compuestas.
Y para empezar con ellas, que mejor que una de las más sencillas y conocidas, la mantequilla Maître d`Hôtel.
Digamos que este tipo de mantequillas son "salsas sólidas", que se convierten en salsas pecaminosas al ponerlas encima del alimento recién cocinado con la que vayamos a acompañarla... se fundirá lentamente sobre él y llenará de sabores nuevos e intensos nuestros platos... todo un espectáculo...

Usos: Carnes | Pescados | Mariscos | Verduras | Patatas |

Ingredientes
  • 200 gramos de mantequilla.
  • 2 cucharadas de perejil fresco muy picado.
  • El jugo de medio limón.
  • Pimienta blanca. {al gusto}
  • Sal. {al gusto}



Elaboración

Para elaborar esta clase de mantequillas, primero tenemos que tenerla a punto pomada, o sea, manejable y ablandada sin llegar a derretirse. Para ello, sin complicarse, sacamos la mantequilla del frigorífico un par de horas antes de ponerse manos a la obra. La disponemos en un bol amplio cortada en cubitos y la reservamos en algún sitio cálido. El calorcito que desprende la encimera justo encima del lavavajillas cuando está trabajando es ideal para conseguir este punto.

Pasadas las dos horas, añadimos al bol el resto de ingredientes.
Con la ayuda de un tenedor, aplastamos la mantequilla mezclándola con el resto de los ingredientes. Cuando ya esté más manejable, podemos seguir con unas varillas si lo preferimos. Así hasta que la mantequilla haya absorbido todo el jugo de limón.

Una vez todo bien mezclado, lo disponemos encima de un film transparente. Le damos una forma cilíndrica y enrollamos con fuerza para que no nos queden dentro burbujas de aire. Cerramos los extremos retorciendo el plástico como si fuese un caramelo. Es bueno darle varias vueltas de film para preservarla bien de otros aromas y sabores que la rodeen.
También podremos guardarla en las cubiteras del hielo envueltas luego en film, o en moldes que existen para tal efecto.

Y ya está lista para llevar al congelador. También se puede meter en la nevera, pero con el paso de los días se nos oxidará poco a poco, así que, si no es para utilizar pronto, mejor al congelador.

Cuando la queramos utilizar, basta con sacarla del congelador, esperar cuatro o cinco minutos y cortarla en discos. Y ya está lista para ponerla encima de un buen lenguado a la parrilla o de un buen chuletón a la brasa, y esperar unos segundos a que se funda lentamente... *_^  O bien hacer esta misma operación con el alimento todavía en el horno cuando ya esté cocinado del todo, dentro de un pollo asado... sobre unas patatas asadas... ¿sigo...?




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